LA NOCHE
Me encantan las noches de luna llena. Bueno, en verdad me encantan las noches. No, en realidad lo que me gusta son las cosas de noche. De noche, hasta las cosas más feas pueden parecer bonitas. Me acuerdo de una camarera en Melrose Place, aquella serie destinada a quitarnos el mono de Sensación de Vivir en los 90, que al preguntarle alguien si no se aburría de trabajar de noche, respondió que todas las cosas interesantes ocurren, precisamente, de noche. La radio suena mejor de noche. Los mejores niveles de Mario, son los que los juegas de noche. Hasta el GPS es más chulo de noche. Sería capaz de trabajar de noche, y dormir de día, precisamente cuando nadie te obliga a ello.
Nut, la diosa egipcia del firmamento, aparece arqueada representando la bóveda celestial, nadando entre las estrellas. De día sostiene en sus manos el loto que no es más que el sol. Al atardecer se lo traga, y le recorre el cuerpo, hasta que a la mañana siguiente, lo pare de nuevo. La certeza de lo cíclico infunde optimismo. Por eso quizás lo más bonito de la noche es que el día llegará pronto.
PD: si este post te hace llorar, que sepas que llorarás de pena si la primera lágrima te sale por el ojo izquierdo. Y si te sale por el derecho, será de felicidad.
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