¿QUIÉN ME DEFENDERÁ DE TU BELLEZA?
Ahora entiendo, haciendo de trizas corazón,
en qué consiste vivir el presente,
y es que cariño, tú lo haces como nadie,
cuando sales de mi casa y desenfundas nuestra historia pasajera,
mueves elementos a la papelera de reciclaje,
y a mí se me siguen cayendo las palabras de la boca,
las mentiras,
las pedanterías,
las greguerías,
las historias en pie de guerra,
tú con tus posturas de negocios,
tan al pan pan y al vino vino,
tú que no quieres dramas ni comedias,
yo tan fucking shakespeare,
tan éxtasis de santa Teresa,
tú tan plutón y caligrama, tan rapto de Ganímedes,
y tan fuego Dakota,
hundes los dientes en mi carne,
- ahí es donde me puedes-
"Se tu incateni altrui senza catene,
e senza mane o braccia m'hai raccolto,
chi mi difenderà dal tuo bel volto?"
y el mañana que en ti no existe
lleva ojeras patrocinadas por mis sábanas,
la vida es así, la vida es así, me dices,
hay que sentirse extranjera hasta debajo de los cuerpos.
Quererte es solo una batalla, pero mi forma de querer es una guerra,
sigo ensayando la manera de responder a tus incendios,
con un perdone, pero no sé de qué me habla usted,
no obstante reconozco que la técnica requiere esfuerzo y ensayo,
muchas noches de mover el universo,
así que de momento sigo encontrándote en la calle y te sonrío,
porque no sé qué palabras elegir para llorarte.
Las palabras entrecomilladas son parte del soneto que Miguel Ángel le escribió a su amado Tommaso Cavalieri, relación que Stendhal sacó a la luz en una de sus visitas a Roma, donde, una mujer que lo había rechazado le dijo: "¿Sabe usted, caro signore, que en los días de gloria de esta residencia, en 1532, su admirado Miguel Ángel conoció aquí al joven Tommaso Cavalieri, el hombre más bello de su tiempo?" Stendhal relacionó el año con la escultura de La Victoria...
Como ves, en la escultura, un joven de belleza desafiante, somete a un viejo que yace encorvado a sus pies. Stendhal se lanzó entonces a la biblioteca a buscar apuntes y poemas inéditos de Miguel Ángel, asociando el propio rechazo que la dama le acababa de infligir, con el que seguramente Miguel Ángel sentiría al enamorarse de un joven casi treinta años más joven que él.
El dibujo de "El rapto de Ganímedes" fue una dedicatoria para nuestro querido Tommaso, que siglos después, en las redes, se ha ganado la fama de tener la cara de Cristo, hecho totalmente incierto porque las imágenes de Jesús atribuidas a Miguel Ángel no son suyas, sino que se hicieron en el siglo XX.


Eres un mago de las palabras.. y embobado me rindo ante tu magia. Gracias por escribir tan bellamente.
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