LA PALABRA IZQUIERDA
Una de las palabras que el castellano ha cogido prestadas del euskera es la palabra "izquierda", aunque no es seguro, en tanto que si el castellano lo hizo, también lo haría el portugués, o el catalán. Izquierda vino a sustituir a la palabra latina"siniestra", lo que nos viene a recordar los matices negativos que el lenguaje expresa en su plano cultural.
Piensa en quién subió a los cielos y se sentó a la DERECHA del Padre; piensa en tu ojito DERECHO, o en la expresión "to be RIGHT" en inglés que significa estar en lo cierto, llevar razón. El derecho es el conjunto de leyes que hacen que el mundo sea justo, y la DESTREZA es habilidad. Todo lo relacionado con la mano derecha tiene una connotación positiva.
En cambio la izquierda, en su forma latina, SINIESTRA, tiene poco de positivo. Te has levantado con el pie izquierdo. Eres ZURDO o ZOQUETE como los zapatos planos que llevaban los cómicos y las mujeres del teatro griego (SOCCUS), frente al coturno, calzado de los actores hombres y trágicos, que usaban plataforma para aumentar su altura.
Ser minoría siempre ha sido razón para, cuanto menos, levantar sospechas. De los zurdos se sospechaba que estaban endemoniados en tiempos de Santa Inquisición. Nadie osaría santiguarse con la mano izquierda. A mí mismo me intentaron reconducir los primeros pasos en caligrafía sin demasiada mano izquierda y algún que otro pescozón, hasta que vieron que no había problema alguno en escribir con la izquierda.
Hoy en día hay quien habla del ala política de la izquierda derivando en palabras como izquierdoso, para dar esa sensación de estar contagiado de algo malo (por no hablar de esas simplezas y tontunas como izquierdista y comunista). La diferencia política derecha-izquierda nació en la Asamblea Constituyente francesa, pues los que pretendían abolir el derecho de veto de la monarquía, y que por tanto eran más radicales, se sentaron a la izquierda, mientras que los conservadores se sentaron a la derecha.
El caso es que cuando una palabra se carga de connotaciones, a veces, es complicado deshacerse de ellas. Uno de los problemas del español es cómo expresa a veces complejo de inferioridad cuando no opta por las palabras españolas (que las hay). ¿Por qué hablamos de start-ups y no de "empresas emergentes"? ¿Por qué usar anglicismos cuando el español tiene herramientas suficientes? Seguro que el que le llevó la campaña (de marketing y no política) a Ayuso supo que los ¿fans?? de Ayuso debían llamarse Ayusers, que suena cool y actual, igual que runner, instagramer y youtuber, frente a los sanchISTAS, con el sufijo hispano, que suena anticuado, y que les da la oportunidad (aún más) de convertirlo en chivo expiatorio, por ser aliado de peligrosos comunISTAS, separatISTAS e intependentISTAS. Tú repite, que algo queda.
¡Esto es el fin del mundo! Que Dios nos coja confesados, y a su izquierda.
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