DESTRUDO O LIBIDO
Viendo que la poesía no es útil
para narrarte mi vida,
ni ayudándonos de una copa de vino,
nos sentamos en la parte de atrás de mi coche,
y me enseñas,
tu nuevo tatuaje, junto al hueco supraclavicular,
- que, por cierto, te latía,
pero eso es carne de otro poema -
¡no pasarán! - te has inscrito, en Merriweather, extrafino,
Supongo que sabes quiénes, te digo,
y me dices que no,
que no importa,
que lo bello es la oración,
no el contexto,
a lo que no tengo nada que añadir ni rebatir.
Puedes pasar, pequeño dios,
pasa,
que tengo la puerta abierta,
pasa y asiste a esta pequeña vida
que se deshace por un pedazo de carne,
y que tras un delgado resquicio de amor propio
- que me protege
del destrudo -
aún recuerda que algún día supe leer un poquito de Ian Gibson.
Comentarios
Publicar un comentario