SERENDIPIA
SERENDIPIA
Toda la alegría
(por conocerte)
no cabía ni en la noche
(ni en Madrid)
pero sí en un haiku.
Este es un haiku hecho con trampas, o digamos que un haiku poco riguroso, ya que el haiku tradicional japonés debe constituirse de tres versos, de cinco, siete y cinco sílabas. No es nada sencillo meter una idea en diecisiete sílabas, más teniendo en cuenta que debe haber dos partes dentro del haiku: una primera que sitúa al lector en el espacio y en un momento del año (kigo) (primavera, verano, otoño, invierno), y una segunda parte que es inesperada, y choca con lo descrito al comienzo. La conexión, y a la vez frontera entre ambas imágenes debe realizarse mediante un kirijei, término cortante o separador que suele transcribirse con una coma, o un punto y coma.
Roland Barthes escribió en El universo de los signos que el "haiku reproduce el gesto indicativo del niño que muestra con el dedo alguna cosa, diciendo solo: mira allá, ¡oh! ¡ah!".
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